-¿Cómo puedes enamorarte de una prostituta?- Al principio no lo entendía. Pero hoy, pensando un poco, creo que al saber que tu cuerpo jamás sería sólo mío, podía concentrarme en conquistar tu alma.
-¿Y los celos?
-No se puede decir a la primavera "Ojalá que llegue pronto y que dure bastante". Sólo se puede decir."Ven, bendíceme con tu esperanza, y quédate todo el tiempo que puedas".
Palabras sueltas al viento. Pero yo necesitaba escucharlas y él necesitaba decirlas. No sé exactamente cuándo me dormí. Soñé no con una situación ni con una persona, sino con un perfume, que lo inundaba todo.
-Paulo Coelho. Once minutos.
