"Son dos novios sin fecha de caducidad. Han tardado una vida (o
16 años) en conocerse pero son la vida la una de la otra. Sus silencios y
gestos dicen más que mil palabras pero luchan al teléfono para hablar una por
encima de la otra; también adoran los silencios justificados…
Comen,
beben ríen y lloran pero todo juntas. ¿Te apetece que vayamos con mis padres a
por un McDonald o de compras a Plaza? ¿Subes a casa que mi madre te ha comprado
merienda de la Petit Croissant? ¿O mejor vamos a tu casa a que tu padre nos
haga tortilla de patata para asaltar después los helados del congelador?
No son
bipolares ni orgullosas o cabezotas. Simplemente en esta vida se necesita la
variedad y ellas no son las culpables de tener el 99% de las veces razón y si
la tienen… ¿Cómo van a decir lo contrario aunque sea para provocar la
reconciliación?
Se van
de compras a grandes ciudades solas e indefensas intimando con los más frikis
del lugar pero, todo sea dicho, buenos guías y fotógrafos.
Viven
un auténtico paraíso las dos solas viendo el mar, en silencio, intercambiándose
miradas cómplices en el momento X por el motivo Y; malechándose crema
intentando coger color pese al mal tiempo de la costa y planeando estrategias
para que les dejen irse a pasar la noche con tres resacosos piscineros.
Tienen
fe y confianza plena la una en la otra. Son una y por ello no se avergüenzan de
cebarse juntas o tararear a La Oreja De Van Gogh encima de una cama y con un
cepillo a modo de micrófono porque…
Son
niñas que juegan a ser mayores, jóvenes que intentan maquillar su rostro para
esconder sus sentimientos aunque cuando estén a solas sigan soñando con Disney
porque como dicen sus padres aun les queda mucho por aprender."




