lunes, 30 de julio de 2012

30 de julio de 2012

Lo ves. Y quieres que prenda en tu retina. Que la imagen se fije en tu memoria. Casi recuerdo. «La gente se fotografía para probar que verdaderamente existió», cantaban The Kinks. También para constatar que fueron testigos de aquel atardecer en que el sol caía sobre el mar como un huevo frito. El caso es que nos precipitamos hacia el pasado en lugar de condensar el instante. ¿Acaso nos incomoda?

domingo, 15 de julio de 2012

15 de julio de 2012



«Vivimos rodeados de tópicos que a menudo nos absorben el cerebro y no nos permiten ver más allá de lo que nos dictan. Nos dedicamos a enunciarlos con asiduidad y pocas veces nos paramos a analizarlos. Es habitual escuchar frases hechas como "nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" u otros derivados que nos hacen pensar que sólo valoramos las cosas cuando nos faltan, que sólo las añoramos cuando ya no están y que nunca las disfrutamos al máximo mientras las poseemos. Mentira. Unos más, otros menos, pero todos sabemos valorar a diario las cosas de las que se nos ha hecho dueños. Todos somos conscientes de aquello a lo que nos podemos atener en cada momento, de aquellos a los que podemos acudir en cada momento, y es cuando faltan cuando notamos el hueco tan grande o tan pequeño que dejan en nosotros, y cuando deliberamos realmente cuan importante han sido. Pero no es entonces cuando más lo echamos de menos ni cuando más lo valoramos, eso es una trola que se han inventado no sé muy bien para qué.

Todo este rollo viene a dirigirse a algo mucho más simple, a algo paralelo a las cosas que nos rodean, a algo que siempre está presente pero a lo que no siempre se le toma como presente: la dependencia. 

Tratan de vendernos que en los tiempos que corren es inconcebible que alguien viva, por ejemplo, sin internet. Parece obvio que a cualquier persona vaya siempre adjunto un teléfono móvil, un ordenador, cualquier aparato electrónico, y termina pareciéndonos raro que sea al contrario. "Yo nunca veo la tele", "Yo no tengo un smartphone", resultan afirmaciones que producen una reacción de sorpresa y extraño para el receptor, cuando lo cierto es que hay un gran porcentaje de población en el mundo que jamás ha tenido ningún aparatejo de esos entre sus manos, ni jamás lo tendrá. Pero a ti te extraña, en tu país desarrollado, que alguien con quien te codeas tampoco posea nada de eso. 

Nos han manipulado disimuladamente para hacernos creer que dependemos de cosas materiales, y no es cierto. Depender, como bien indica su primera acepción en el diccionario quiere decir “Estar conexo o condicionado por algo para existir o tener lugar”. Y el ser humano cuando nace, nace solo, al menos, que yo sepa, ninguna mujer en el mundo ha parido una criatura a un teléfono pegado. Dependes de un corazón y de un cerebro para vivir, dependes de tu madre durante nueve meses y dependes de tus ganas para levantarte cada día también. Pero no de nada material, ni tan siquiera de tu propio brazo. Mucho menos de una persona, ya que tampoco nadie depende de nadie para seguir viviendo, y todo lo oscuro que muchas veces se ve cuando alguien se desprende de nuestras vidas, termina con el tiempo iluminándonos el camino hacia la verdad menos universalmente reconocida: eres autosuficiente para vivir solo, para vivir sin nada. Así que cuando pierdes a alguien o pierdes algo, solo tienes que mirar hacia todas las personas que siguen a tu lado y hacia todas las cosas que sigues poseyendo, y recordar que aun sin todo eso podrías seguir viviendo. 

Hemos sido creados para no necesitar nada más que con lo que se nos viene dado. La gente, los lugares y las cosas que aparecen en nuestras vidas no son más que adhesivos cuya función es adornarla y darle color, hacerla divertida, aportar vivencias que hagan que merezca todavía más la pena abrir los ojos por las mañanas, ponerte obstáculos y ayudarte a superarlos para que puedas sentirte capaz de alcanzar cualquier cosa,  pero que... tan fácil se pegan, tan fácil se despegan. O, ¿acaso alguien depende de una pegatina para vivir?»


viernes, 13 de julio de 2012

14 de julio de 2012



Esa noche me di cuenta que la mayoría de los seres que consideramos malvados o perversos en realidad sólo son unos solitarios, o les faltan modales.

miércoles, 11 de julio de 2012

12 de julio de 2012





"Si tienes piso en propiedad, trabajo estable bien remunerado y una preparación ajustada a tu realidad, es muy probable que no seas joven. Si no sabes lo que es enlazar contratos basura con masters que no ofrecen más salidas que las chicas de la última fila, es muy probable que no seas joven. Y si cuando pones la tele no te encuentras a los que se supone que tienen tu edad, siendo tratados como causantes de todo mal, desde los actos vandálicos al botellón, el ruido, la polución, los graffitis, la anorexia, los ocupas, la anti globalización o la tele basura, es muy probable que no seas, ni remotamente joven. ¿No le parece increíble que después de todo esto, haya gente joven que aún se empeñe en enamorarse, trabajar, tener hijos, una vida normal e intentar, simplemente, salir adelante?" 

viernes, 6 de julio de 2012

7 de julio de 2012

"Chico no conoce a chica. Así empiezan realmente casi todas las historias de amor. Y así suelen permanecer, con suerte, durante mucho tiempo. De hecho, la mayoría de relaciones se acaba precisamente cuando chico conoce a chica, o viceversa. 

Frente a un amor aristotélico y empírico, basado en la observación, el dato y la experiencia, la vida se encarga de enseñarnos que cualquier amor que se precie comienza siendo, de algún u otro modo, intuitivo y, por lo tanto, platónico. 

Frases como «tenemos tanto en común», «estamos hechos el uno para el otro» o «eres todo lo que siempre busqué» se han convertido en expresiones aceptadas y populares, pero no por ello dejan de ser tramposas, engañosas y falsas. 

Nos han vendido un amor por secuencias solo de seducción que juntas jamás duran más de noventa minutos. Para bien y para mal. 

Y la verdad es que las cosas no se rigen por este metraje. Las decisiones más transcendentales y maravillosas de esta vida funcionan pura y simplemente por intuición. Luego las racionalizamos, las convertimos en modelo y, lo peor, tratamos de replicarlas. Pero no es así. El azar es a los hechos lo que la intuición a las personas. Una fuerza incontrolable que domina y zarandea nuestras vidas, las hace imprevisibles y, por suerte, algo interesantes, pero que, afortunadamente, escapa a la razón.
Si tuviera que envidiar algo de aquí, sería la juventud, pero no entendida como belleza ni como energía potencial, ni siquiera como falta de experiencia, sino más bien como primer momento de nuestras vidas en el que se nos impone una verdadera dictadura de la intuición. 
A partir de ahí, no hacemos más que cagarla."