martes, 15 de mayo de 2012

15 de mayo de 2012




Tras anunciar que dejaría de vivir en la isla de Ibiza porque el cantante James Blunt se mudó al lado, Noel Gallager dijo: "Soy una estrella del rock y hago lo que me da la puta gana".

Espero que esta sea tu filosofía de vida con 20, con 30 y con 100 años. Pasaste de la purpurina y las lentejuelas a las calaveras mejicanas y el negro. Fuiste la “piernas de rockera” y bailaste como una loca hasta el culo de bebidas fuertes (algunos dirán que bebes como un hombre, pero ambas sabemos que lo tuyo es la ginebra con zumo de naranja, bebida de damas respetables).

Eres un puto desastre: no sabes prepararte los cubatas, eres incapaz de estarte quieta, tienes una extraña facilidad para romper cosas en casas ajenas… Sin embargo tienes algo, tienes ese yo qué sé que te hace ser María Fandos y que te vuelve irresistible a los demás. Sabes que con tus pocos defectos y tus muchas virtudes, te adoro. Espero que sepas que tendrás compañera de viajes sin destino fijo para toda la vida y que siempre podrás contar conmigo si necesitas pasear un poco por el seaside. Cantaré contigo Wonderwall en un karaoke improvisado con micro-peines-botellas de agua- carteras y me sentiré la chica más feliz del mundo sintiéndome como una yaya a tu lado, sólo si es a tu lado. No sé si estoy siendo clara, no sé si estoy explicándome bien, como el culo o puedes entender lo que todas estas líneas están intentando decirte. 

Hoy cumples 20 años, ya queda muy atrás aquel “tenemos 18 años” de Salou, esa frase mítica, ese canto a la libertad y al amor propio; pero el sentimiento sigue presente. Te has convertido en una mujer sensible, cariñosa e irreemplazable en mi vida.

Porque no imagino mi vida sin María Fandos; porque espero que no pueda llegar a imaginarla nunca, por muy lejos que esté, por mucho que haya pasado o por los caminos por los que la vida nos lleve.
Te quiero, pequeño desastre animal. Con tus saltos al vacío, con tus silencios incapaces de ser interpretados y con todo lo que te rodea. Piel de pantera, espero que hayas empezado bien tu veintena, espero que mañana sea mejor que ayer y que el próximo día haga que los demás parezcan sólo minutos perdidos. 

Disfruta, haz que cada día cuente y espero que me guardes algún ratito de tu tiempo para pasarlo contigo.



Con una sonrisa y carpeta con citas de amor. Así llego la princesa de la tarta de fresa a su nuevo colegio, a su nueva vida, mi vida. Posiblemente sea la persona que más veces he visto sonreír o, al menos, de las que más se ha preocupado porque yo lo hiciera. Siempre lleva relojes grandes y puede que sea por eso por lo que se me pasa el tiempo tan rápido cuando estoy con ella. 

Cuatro años o 2652 son las horas que he pasado a su lado, de las cuales 26 000 habrán sido comiendo, sin lugar a dudas. Es de suponer que su vida ha cambiado mucho durante todo este tiempo: sus ojos son más achinados, sobre todo los sábados por la noche, ya no escribe nada en sus carpetas aunque sigue teniendo una gran gama de colores en su estuche y sonríe a diestro y siniestro como si de un anuncio dentífrico se tratara. Llueva, granice o nieve. Eso es lo que más me gusta de ella porque si existe el efecto animadora ella conforma el efecto sonrisa felicidad sin darse cuenta.

Arrasa con todo lo que ve sin dejar indiferente a nadie. Es imposible odiarla si no es por envidia porque aunque intente mirar desafiante a alguien, su mala vista se lo impide. Por  ser amiga lo es hasta de ocupar camas ajenas, aunque siempre con elegancia. Si tuviese que ser un color sería el lila: limpio, puro, tranquilo. Una comida: los cereales rellenos de leche porque crean adicción. Una bebida: un buen mojito, que lo bebes con facilidad y a lo que te das cuenta ya no puedes dejar de beber y si de animales tratase la cosa, supongo que sería un loro de gran gama de colores y que no dejase de hablar.

Desde hace 21 horas es su cumpleaños. Supongo que ella a las 00:00 esperaría algún tipo de señal emitida por mi persona que le hiciese saber que estaba ahí, acordándome de ella y de sus 20 años. Sin embargo, ella en esta ocasión renegaba de felicitaciones ya que la moda de la hipocresía también ha llegado a este ámbito y resulta feo, frívolo, vulgar... Por lo que yo decidí que este año no tendría mis felicitaciones. O ¿acaso el oxígeno  tiene que enviar algún tipo de mensaje a los pulmones para que estos sepan que puede contar con él? En esta ocasión, yo me pido oxígeno y tu los pulmones.

Mi cabecita loca tenía algún tipo de idea sobre este día, sobre tu y yo, pero al parecer nos ha mirado un tuerto y el destino no está de nuestro lado. Tengo la certeza de que no tenía que hacer nada especial en el día de hoy par que supieras que tu o2 está ahí, en la cama supletoria de la habitación lila o verde pese a que tu pajarito me despierte.

A las buenas y a las maduras, con cursilerias y fingimientos de indiferencia, con fines de semana de dos y noches de tres o más. Porque aunque muchos crean que no, sin lugar a dudas, este año ha sido tu gran cumpleaños gitano y yo he tenido la suerte de pasarlo a tu lado.

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