"Hoy
empiezas. No hace falta ni que lo vayas explicando. Si es que se te ve en la
cara. Da igual que sea un negocio, un viaje, una relación sentimental, una
nueva vida o una vieja historia a la que has decidido darle inicio por el
final. Da lo mismo.
Hoy
empiezas. A mí no me la das. Tú has abierto los ojos antes que la rutina, y lo
primero que has hecho ha sido depilarte las excusas. Mira, hasta te salen las
ganas por las orejas, anda hazte así. Me cago en la leche, Merche, que hoy
empiezas.
Hoy
no escuchas. Que no escuchas, digo. Y si lo haces, has decidido no entender
nada. Que la cosa está fatal. Con la que está cayendo. Qué se le va a hacer.
¿No has visto las noticias? Pues no. Hoy todo sobra. Hoy tú has decidido que
arrancas, y arrancarás.
Hoy
tú ya no eres tú. Desde este mismo momento, lo has de saber, te has convertido
en un ser -con perdón- imbécil y peligroso. Bueno, igual me he quedado corto,
en realidad eres MUY imbécil y MUY peligroso. Venga va, seamos honestos, eres
el MÁS imbécil y peligroso que existe.
Eres
imbécil -con cariño- por exhibir tu ilusión. Tápatela antes de que te la vean,
que en este país mostrar tanta ilusión provoca efectos secundarios
perjudiciales para los demás: envidia cochina, crítica feroz a tus espaldas o
lo que es peor, una repentina intención de echarte una mano.
Eres
imbécil -siempre desde el respeto- porque sufres de valor añadido en primer
grado. Has dejado de ver lo que había, y has decidido imaginar lo que podría
llegar a haber. Eso es muy insolidario con la depresión global, despista del
suicidio colectivo y raya la insumisión social. Cómo te atreves a crear algo, a
jugar así con la realidad o a escribir historias que mejoren el Mundo. Quién te
has creído que eres. ¿Dios? ¿Pedro J.?
Y
para acabarlo de rematar, eres imbécil -aquí sin cariño ni respeto ni ná de ná-
porque eso que empiezas ya lo intentaron muchos otros antes que tú. Y todos
fracasaron. Por algo sería. Qué pasa, te crees más listo, mejor preparado o
especial, ¿no? Menuda sobredosis de soberbia llevas, chato. Recuerda todo lo
que te falta. Experiencia. Contactos. Información. Paciencia. Recursos.
Responsabilidad. Talento. Prudencia. Recuérdalo y quédate llorando en casa.
Pero
es que además de imbécil, eres un ser peligroso, sí, MUY peligroso. Tu optimismo,
tu ilusión y tus ganas de materializarla ya no temen a prejuicios propios y
ajenos. Desde hoy, tu éxito o tu fracaso ya no dependerán del suyo. Y eso te
convierte en lo más próximo a un delincuente nada común.
Eres
peligroso porque ya no perteneces a ninguno de los dos grupos mayoritarios en
cualquier sistema democrático, a saber: aquellos que piensan que todo lo que
les ocurre es culpa de los demás y aquellos que creen que todo lo que les pasa
es solo por culpa suya.
Pero,
sobre todo, eres peligroso porque eres la única virgen en medio de una orgía,
principal objetivo que todo el mundo se quiere zumbar, enemigo público número
uno con el que nada ni nadie tendrá la más mínima compasión ni miramiento.
Si
te va mal, ahí fuera te esperan en formación de ataque miles de motivos para
salirte al paso, razones que no dudarán en asaltarte como bandoleros que no
pretenden ni robarte ni matarte, tan solo que vuelvas por donde has venido con
la palabra FRACASO tatuada en el culo. Todos querrán ser el primero en avergonzarte,
todos querrán firmar su «ya te lo dije» y a todos les encantará verte caer. Van
a poner todo su empeño en ello. Y si lo consiguen, será un logro suyo, personal
e intransferible.
Pero
es que si te va bien, prepárate, porque ganarás dinero, experiencia, felicidad
o una peligrosísima combinación de las tres. Y ahí sí, ándate con mucho ojo
porque hoy por hoy, si ganas dinero eres un cabronazo que tiene algo que
ocultar, si ganas experiencia en algún momento serás demasiado caro de
mantener, y si ganas felicidad lo único que demostrarás es que no tienes ni
puñetera idea de en qué mundo vives.
Hoy
empiezas, y desde aquí solo puedo desearte una cosa.
Que
nada ni nadie te haga olvidar lo que sientes hoy, que empiezas.
Por
algo los principios...
...se
llaman principios."
Risto Mejide



