"La cama es un mueble inquietante, el nido de
las pesadillas, el último reducto o madriguera del animal que somos. En íntimo
refrote con ese cachivache pasamos la mayor parte de nuestra vida, ahí sudamos
y enfermamos y sanamos y soñamos y engendramos, y en ese barco varado de metal
o de tablas nos morimos. Porque, en efecto, lo más probable es que muramos
dentro de una cama, tal vez incluso dentro de nuestra propia cama, en ese
maldito mueble tomado por los ácaros que frecuentamos más que ningún otro lugar
del planeta y en el ahora ensayamos, cada noche, la oscuridad del fin. Sólo
pensar en esto, desde luego, te hace cobrar antipatía a los colchones."
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