Te quiero por todo lo que haces y dices, por hacerme feliz todos los días, por haberme aguantado todos estos años y por no rendirte nunca. La familia no se elige, y puede que tú no me eligieras como hija, pero si yo tuviera que elegir un padre no tendría ninguna duda.
A tus 53 años, pese a todo, sigues tropezando con la realidad y corriendo tras un sueño, lo cuál demuestra que en muchos sentidos eres más joven que yo. Sé que no te cansarás nunca.
Aquí está, señores, el hombre de mi vida.
Mi amigo, mi confidente, mi compañero...y sobre todo, mi padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario