"Su simple recuerdo echaba a perder muchos momentos de
alegría. Había sido para él algo así como su conciencia. Sí. Había sido su
conciencia. Lo destruiría. Mataría el pasado y, cuando estuviera muerto,
él recobraría la libertad. Acabaría con aquella monstruosa vida del alma y, sin
sus odiosas advertencias, recobraría la paz. Empuñó el arma y con ella apuñaló
el retrato (…) En el interior encontraron, colgado de la pared, un espléndido
retrato de su señor tal como lo habían visto por última vez, en todo el esplendor
de su juventud y singular belleza. En el suelo, vestido de etiqueta, y con un
cuchillo clavado en el corazón, hallaron el cadáver de un hombre mayor, muy
consumido, lleno de arrugas y con un rostro repugnante. Sólo lo reconocieron
cuando examinaron las sortijas que llevaba en los dedos."

No hay comentarios:
Publicar un comentario